martes, 25 de abril de 2017

Experiencia peregrinación Caravaca De La Cruz (Murcia) con los Cooperadores De La Verdad


¡Muy buenos días! ¡Quería contaros  algo! ¡Esta semana me he ido de peregrinación a Caravaca De la Cruz (Murcia)!
He ido con un grupo numeroso de jóvenes organizado por los Cooperadores de la Verdad, unos curas que son maravillosos! 


En el grupo había gente de mi edad, algunos más mayores, pero la mayoría eran más pequeños, en plan veinteañeros. Un poquito de todo, vamos.

La peregrinación duró 6 días, de lunes a sábado. Partimos desde Valencia hasta Murcia en autobús. 
Y de allí tendríamos que ir ANDANDO hasta un pueblo que se llama Caravaca De la Cruz, que es un lugar de peregrinación porque tiene reliquias cristianas y lugares de interés. 



Cuando digo andando es andando, 4 días de marcha ¡hemos hecho 26 km al día! Menos los dos últimos días de marcha, que hicimos la mitad. 6 horas de caminata aprox cada día por los montes y las carreteras, y los caminejos, las piedras, los pueblos...



La verdad es que físicamente ha sido duro. El primer día con tantas horas al sol, llevando una mochila de más de 10 kg (y eso que no llevaba ná, solo lo básico)... ya ese día me dio una insolación y por la noche me encontraba fatal. Tenía los pies muertos, no podía subir los brazos, las caderas me dolían tanto que apenas podía dormir de lado, una migraña horrible, toda la piel quemada... Esa primera noche me acosté preocupada pensando: ¿van a ser todos los días así? 



Esa noche me tomé ibuprofeno para sobrevivir, y al día siguiente no sé ni cómo aguanté, porque este segundo día estaba medio coja, la ingle izquierda la tenía reventada, la columna vertebral me daba pinchazos del peso, la mochila me rozaba toda la piel quemada y me molestaba, otra vez a quemarse al sol pese a que me puse crema solar, y encima esa noche empecé a tener lumbago en el lado izquierdo no sé por qué, el culo dolorido, los pies muertos, me dolía por detrás de las rodillas, las clavículas se me habían inflamado de llevar la mochila... #VamosQueEstabaFenomenal #BailabaLaJotaAlAmanecer



Me acuerdo que todas las noches hacíamos adoración al Santísimo y Eucaristía y yo apenas podía dar palmas, o arrodillarme, levantarme del banco de misa o hacer el baile ese que se hace al final. 

Me sentía tan débil! Y eso que ya había hecho esto antes! No entendía por qué esta vez estaba tan molida. 



Dormíamos en lugares que nos habían cedido para la ocasión. La verdad es que los murcianos se portaron genial con nosotros y el primer día ya teníamos una parroquia para dormir, que habían preparado especialmente para nosotros, el segundo y tercer día nos cedieron unos polideportivos y el cuarto una casa de campo de una familia cristiana👌🏻



Cada día nos pudimos duchar y asearnos y eso ya de por sí era un lujo y un descanso. 

Los menús del día eran súper healthy: bollería para desayunar, bocatorros gigantes de embutido para almorzar y para comer, más bollería y chocolate para merendar, y para cenar nos ponían patatas, pasta... un par de veces pudimos tomar ensalada y sí que nos daban fruta todos los días. Pero fijaos lo mucho que hemos andado, que al llegar a casa peso exactamente lo mismo que cuando empecé, vamos, que hemos quemado todas esas miles de calorías y ni he engordado ni he adelgazado. 





Al tercer día estaba tan coja que decidí dejar todos los trastos que pude en el coche escoba para aligerar peso, yo ya no podía más jajaja
Ese día Dios nos regaló un día nublado estupendo y fuimos a caminar fresquitos. Pero aún así me salió una ampolla en el pie ese día pero que tampoco dio mucha guerra. 



El último día de marcha me quedé coja, tal cual. Mi pie izquierdo ya no podía pisar recto y normal, se quedaba pocho para un lado. ¿Por qué? No lo sé, supongo que del sobreesfuerzo. Y al ir coja, empecé a forzar el otro pie hasta que se quedó pocho también. #VamosQueFenomenal #YoEraLaDeLosPiesPochos



Ese último día no pude caminar, me fui en el coche escoba con Juan, otro lisiado que se había hecho un esguince de los gordos. La verdad es que María José y Javier, el matrimonio que nos llevaba en el coche, nos cuidó un montón. Daba gusto estar con ellos, ese día nos compraron chuches y todo a los lisiados y nos contaban muchas cosas majamente. 



La verdad es que cada vez que salíamos por la noche por los pueblos para ir a la eucaristía (que normalmente la celebrábamos en la iglesia del pueblo en cuestión) íbamos por la calle que parecíamos un grupo de discapacitados. Medio cojos, medio lloriqueando, medio con risas de loco... parecíamos the walking dead arrastrado las piernas, andando encorvados, con risa loca de cansancio, arqueando las piernas... jajajaja me acuerdo y me río, éramos un show, la gente murciana se nos quedaba mirando. Me pregunto cómo nos quedaban fuerzas para cantar. Me he reído tanto...



Sé que parece que todo lo que os cuente es fatídico, pero ¡No! Aunque no lo creáis, ¡ha valido la pena!

Cada día de marcha nos propusieron caminar en parejas durante un buen rato, y después podríamos caminar como siempre, en grupo. A cada uno le tocaba una pareja al azar y con esa pareja tendría que recorrer varios kilómetros. Cada día tocaba hablar un tema con esa pareja. Me acuerdo que uno de los temas fue el sufrimiento. Abrir tu corazón a una persona prácticamente desconocida puede parecer una locura, pero fue muy gratificante. Escuchar los sufrimientos y vidas de los demás, y además poder compartir los tuyos fue una pasada. Uno siempre coge especial cariño a las parejas que te ha tocado para caminar. A mí el primer día me tocó con un chico, luego otro día con otro, luego con otro, y mi última pareja de marcha fue una chica. Todos ellos encantadores, todos ellos me han enseñado algo, cada uno a su manera, con su historia, vivencias, problemas  y personalidad. Me he podido emocionar con sus historias. Y desde aquí les doy las gracias por haberse abierto tanto a mí y haberme confiado tantas cosas. Es una pasada poder caminar al azar con alguien con quien tal vez nunca habrías caminado y poder compartir tanto. 





Me parece una pasada poder despertarte y empezar la mañana cantando laudes y cantos preciosos. Me parece una pasada poder irte a dormir habiendo celebrado una eucaristía y despedir el día con una adoración al Santísimo. Cada día el Cooperador Vicente Carrascosa nos bendecía, nos hablaba, nos enseñaba.



Él nos contó que este peregrinación fue un regalo, que les costó mucho poder llevarla a cabo, pero después Dios fue haciendo las cosas y al final sí que se pudo hacer. 

Y os cuento más, cuando hice la inscripción para apuntarme a la peregrinación, me dijeron que yo no tenía plaza, que se habían acabado. Y al final Dios me regaló poder ir, que hubiera un sitio pensado para mí. 



Ha sido muy reconfortante para mí el buen ambiente que hemos tenido entre nosotros durante todo el viaje. No he estado triste ni un solo día, pese al cansancio y todas las cosas malas.  

Me he sentido a gusto con ellos en todo momento. Cuando llegué solo conocía a unas amigas, a unos pocos. Pero me he sentido como si los conociera de toda la vida, enseguida hicimos migas, y al final me encontraba a gusto estuviera con quien estuviera. Todos me han dado un montón de cariño. ¡Y también Vicente, que me nombraba en cada eucaristía! Jajajaja

Hacía tiempo que no me reía tanto, a carcajada limpia, con dolor de tripa y de garganta, a lo bestia! Me he reído tantísimo!!!!!!!!!!!!!!! Todos los días!!!!!!!!!!!!!! Lo necesitaba!!!!!!!





Una anécdota: Cuando llegamos a uno de los pueblos de Murcia, estábamos desesperados, muertos, y encima no teníamos un lugar donde estar a la sombra y hacer pis!! 
Así que me fui con mis amigas en busca de algún murciano que nos salvara la vida. Y un matrimonio de allí nos abrió las puertas de su casa, nos invitó a pasar, nos dejaron su baño a todas, nos dieron agua y nos cuidaron!! Qué amabilidad más grande! #SoyFan




También me parece increíble que haya personas tan generosas que organicen este tipo de viajes, que colaboren y que se pongan al servicio de un grupo de humildes jóvenes para que estas cosas sean posibles. Muchas gracias a todos de verdad! 

Después de un año muy duro, este último tiempo ha sido precioso para mí. Por fin me estoy recuperando de mis heridas, estoy feliz, Dios me está haciendo tantos regalos que me siento abrumada. Me levanto cantando y bailando, en mi casa hay un buen ambiente entre todos... 

En este sentido ir a la peregrinación me daba miedo. Tenía miedo de que la peregrinación me quitara mi paz y mi felicidad. Tenía miedo de salir de mi zona de confort. 

Y ha sido un regalo gigante! Vuelvo más feliz que antes si cabe!!!!! Me llevo personas buenísimas, recuerdos, muchisisisisimas risas, canciones, historias, amigos! 

Gracias por todo el cariño y todas las cosas bonitas que me habéis dicho (que os habéis reído mucho conmigo, que soy graciosa, que me habéis cogido un montón de cariño, etc, yo a vosotros también!!!!!!)



Espero que os haya encantado leer esta experiencia y nos leemos pronto! 


 Irene Vila






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